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Florecita rockeraCrónica del viajero.... 12/6/2007 La tesis doctoral, un proceso de muerte personalEste arículo es para todos los que sientan identificados. Yo sólo puedo corroborar que todo es absolutamente CIERTO!!
La tesis doctoral, un proceso de muerte personal
Rita Linares y Adrianna Gómez[1]
Resumen
Presentamos los resultados de un estudio cualitativo (estudio de casos) del proceso de realización de una tesis doctoral. Nuestros resultados indican que el doctorando experimenta sensaciones de “casi muerte”, que le llevan a transitar por etapas similares a las que atraviesan las personas desahuciadas. En este artículo presentamos las etapas seguidas por el doctorando, algunos síntomas clásicos para reconocerlas y diversos consejos que pueden ser de utilidad.
Desarrollo
Definitivamente, hacer una tesis doctoral, es morir un poco. Estudios realizados en estudiantes de doctorado a lo largo y ancho del planeta han demostrado que todo aquel que decide embarcarse en una tesis doctoral, de alguna manera está buscando un tiempo y un espacio para encontrarse consigo mismo, para probar sus fuerzas, conocer sus limitaciones y, de paso, pagar en vida todas sus correrías y sus errores cometidos hasta ese momento.
El libro tibetano de la vida y de la muerte, de Sogyal Rimpoché, por su parte, plantea que todos los desahuciados a muerte atraviesan cinco etapas anímicas antes de exhalar su último soplo de vida: la negación, la rabia, el regateo, la depresión y finalmente, la aceptación. Ahora bien, estas etapas, si bien sucesivas en la mayoría de los casos, no excluyen el retroceso, o la repetición o la reincidencia antes de llegar al inevitable final del proceso.
Todos quienes han pasado – o están pasando- por la agonía voluntariamente aceptada de someterse a los rigores de la escritura de una tesis pueden corroborar nuestra teoría de que esta pequeña gran muerte en vida también lleva consigo estas cinco inexorables etapas o momentos de que hablan los tibetanos. Veamos:
La negación: La primera etapa del proceso es conocida como la negación. Esto significa desligarse de la realidad para ver las cosas como quisiéramos que fueran, no como realmente son. Es común en esta etapa escuchar cometarios tales como: “¿Problemas? ¡Yo no tengo ningún problema! El único problema que ya tengo definido y de manera muy clara es mi problema o, mejor dicho, mi pregunta de investigación. Esta tesis la termino antes de que se acabe este año (¿académico? ¿fiscal? ¿luz? esto no queda muy claro...) y nada de “tochos”, “ladrillos” o “mamotretos” de esos de 600 u 800 páginas que han escrito otros. La mía será una tesis concreta y concisa. Máximo unas 250 paginitas, que lo bueno, si breve, dos veces bueno. ¡He dicho!”
Esta etapa es fácil de reconocer por todos aquellos que rodean al doctorando, excepto por él o ella misma. Si Ud. está haciendo una tesis y está feliz, confiado, bañado y bien desayunado, innegablemente está en la etapa de la negación.
La rabia: La rabia aparece cuando el/la doctorand@ se cae de su nube y aterriza en su cruda realidad. El tono jocoso y optimista de la primera etapa se convierte ahora en un grito herido de ira e intenso dolor: “Pero...¡¿qué tiene de malo mi pregunta de investigación?! ¡¿Cómo que eso ya lo han investigado miles de veces?!!! ¡Ay, si ni siquiera me he leído los 293 artículos que me dieron la semana pasada, ¡¿cómo voy a hacer el resumen de los 594 de esta semana?! ¡¡No hago ni una entrevista más!!¡¡que no quiero, no quiero y no quiero!!! Cuando el sujeto se encuentra en un proceso avanzado de estrés, pueden escucharse frases extremas del tipo ¡Odio esta tesis!
En esta etapa el aspecto físico de la o el doctorando se transforma, anda mascullando frases mientras se desplaza de un lugar a otro, seguramente se le encuentra un poco despeinado y es fácilmente irritable, entra y sale constantemente de las salas de trabajo, no saluda y empieza a rechinar las mandíbulas.
El regateo: La etapa del regateo es conciliadora. Una cosa quiere el/la doctorand@, otra su director(a), y otras son las condiciones reales de la vida. El tiempo corre imperdonablemente, los recursos económicos se agotan, las neuronas se debaten entre analizar o sintetizar, concentrarse en las teorías o en los datos empíricos, leer o escribir, ampliar la información o profundizar en un tema. En fin, es hora de negociar hasta donde y hasta cuando vamos a alargar nuestro suplicio. En esta etapa los encuentros doctorand@-director(a) transcurren de esta manera:
Dir: “Creo que está bien lo que has hecho, pero me parecería mejor que estructuraras 25 unidades didácticas más, entrevistaras otros 15 profesor@s y revisaras los 2378 artículos que acaban de salir en estos días en las revistas especializadas de tu tema”. Doc: “¡25 unidades!¡15 profes!¡2378 artículos! ¿qué tal si lo dejamos en doooss unidades más, uuunaaa profesora extra y reviso sólo el Journal de los irremediablemente desahuciados y condenados a muerte Society? Dir: “Bueno, bueno...vale... dejémoslo en 20 unidades, 10 profes y sólo los 378 artículos, ¿eh? De todos modos, te están quedando 2000 sin leer... pero ya tendrás tiempo después...”
¡Esto es lo que se llama una buena negociación!! O regateo, ¡¡como en las tiendas del Raval, en los “agácheses” del centro de Cali, o en los puestos ambulantes de ciudad de México!!
Algunas negociaciones no tan buenas acaban con expresiones de dolor, asombro y desconcierto por parte de la/el doctorand@, por ejemplo: ¿Actualizar la bibliografía!?, ¿Qué esto no va aquí, qué lo reestructure y lo ponga dónde!!?, ¿Cómo que no se entiende!?, ¿Qué haga 20 cuadros que resuman los resultados??!!
El regateo se presenta también en la soledad de la escritura, cuando el o la doctoranda habla consigo mismo, o con el “clip” de su computadora. En estos casos el diálogo puede ser:
Doc: “Bueno, ya con estas 400 páginas de análisis está bien, quedo muy bien, no analizaré los otros 20 casos, total nadie se los va a leer...” Doc: (a sí mismo): ¡Sí, si!, además los casos restante no tienen interés, es más, también voy a eliminar el tema 3.5.2.5.3. del marco teórico, porque … sí, bueno dejaré sólo el 3.5.2.5.2. y el 1…
Llama la atención que el doctorando es capaz de elaborar intrincados argumentos en la negociación, utilizando de forma extraordinaria las habilidades que ha ido adquiriendo a lo largo de su formación académica.
La depresión: También conocida como la etapa de “los Hombres G en las Bahamas”. ¿Recuerdan la canción? “¡¿Qué coño haré yo en las Bahamas? Se me jode el coche, me deja mi novia, me mareo cuando subo a la noria... No estoy moreno, ¡estoy quemado! Y los mosquitos me han destrozado...Oh Oh Oh...”
Pues bien, la depresión llega cuando el/la doctorand@ se siente igualito que los Hombre G y su primera pregunta, antes de atreverse a abrir los ojos para enfrentar un nuevo día es: “¡¿Qué coños estoy yo haciendo aquí?! ¡¿quién me mandó a meterme en esta vaina?!” Generalmente lanza estas frases en la cama, completamente cubiert@ por las mantas, cuando en el exterior hay una temperatura de 37 grados a la sombra. Igualito que los Hombres G, recuerda con nostalgia “¡Tan bien que estaba yo, en mi chalecito allá en Madrid!”(O en cualquier lugar del mundo!!, porque en esos momentos el Himalaya es cálido junto al frío interior de sentir que nunca vamos a acabar y el Desierto del Sahara es acogedor ante la desesperación de no poder distinguir nuestra meta en la lontananza de los días).
Es frecuente el llanto incontrolable en esta etapa del proceso. Hombres y mujeres pierden el pudor y los prejuicios para desbordarse, cual plañideras, en cascadas de agua salada que brotan espontánea e incontrolablemente por sus ojos. La etapa de la depresión viene acompañada además de la falta de aseo. El/la víctima ( a estas alturas el/la doctorand@ ha olvidado que su objetivo final es llegar a obtener su título de DOCTOR(A), tan imponente y portentoso en nuestros días como lo fuera el título de CABALLERO en la corte del Rey Arturo y se siente como el más insignificante de los insectos al final de la cadena alimenticia) suele pasar días sin bañarse, sin peinarse, luciendo el mismo y ajado atuendo durante semanas enteras, al cabo de las cuales, la vestimenta termina adquiriendo la forma corporal de su portador(a).
No obstante, este es un buen momento para quienes tienen algunos kilos de exceso, ya que la mayoría de los sujetos pierde el apetito, l@s fumador@s fuman compulsivamente y el cambio en el ritmo y horario del sueño produce un desequilibrio hormonal, lo que en conjunto, se encarga de tallar una hermosa y esbelta figura bajo el sayal amorfo y maloliente. Pero cuidado para aquellos doctorand@s esbeltos, más bien flac@s, porque esta etapa puede llevarles a perder las pocas reservas acumuladas, hasta el límite de la inanición... Sin embargo, como toda regla tiene su excepción, no falta quien suple la creatividad necesaria para terminar de una vez por todas la tarea impuesta, con unos deliciosos chocolates que elevan las endorfinas y aumentan las redondeces...
En esta etapa de difícil superación se tiende a culpar a otros, frases comunes son: ¡Nadie me ayuda!!, ¡no me lo leen!!, ¡la biblioteca no tiene el libro que necesito, si lo tuviera otra cosa sería!!, ¡no lo lograré!!, ay, creo que me está dando gripa (diarrea, menopausia, hepatitis, úlcera)…. ¡yo me regreso pa’ mi pueblo!!!
La aceptación: Llegado al límite de la desesperación, sólo quedan ante el/la doctorand@ dos caminos: “Tirar la toalla”, “colgar los guayos”, “sacar la maleta”, o lo que es lo mismo, darse por vencido y renunciar o, aceptar que debe acabar dignamente lo que ha comenzado tiempo atrás. Entonces, el/la doctorand@, se seca las lágrimas, se suena la nariz, se lava la cara (¡y ve lo horrible y ojeros@ que está!!) y se dispone a darle “jaque mate” a la tesis. Ya no discute, ya no regatea, sólo trabaja, y trabaja, y trabaja.... hasta que tiene entre sus manos un producto terminado.
Esta etapa se reconoce por el silencio, casi sonambulismo del/la doctorand@, él o ella se levanta tempranito, se pone la misma ropa de siempre, prende su ordenador, se toma su café y una pasta, y se sienta a trabajar impasible entre 13 y 16 horas al día, si le llaman para salir sólo dice: ¡no puedo, me entiendes ¿¿verdad?? (no se queja, ni llora, ni echa pestes).
Setenta días después de depositar su huevito en la escuela de doctorado, culminará el proceso. Atravesará el túnel de las palpitaciones y el tartamudeo, de las manos frías y la boca seca y conocerá la dicha de haberse probado a sí mism@ que sí podía. Tendrá la recompensa por su perseverancia y su valentía y será, por fin, ¡¡¡DOCTOR(A)!!!!
Información adicional:
Máxima de la igualdad entre procesos: ¡Tod@s lloran!!
Máximas de auto conservación: No llore sobre el ordenador, puede causar un corto circuito y echar a perder ¡¡todo su trabajo!! No tire por la ventana los originales revisados por sus directores, lance copias o borradores.
Máxima de supervivencia, para quienes conviven con el o la doctorand@: Mejor desaparezca o puede ser también arrojad@ por la ventana, o ser quien recoja los borradores de la calle.
Ley de Murphy: Los jurados siempre preguntan aquello que usted no ha preparado
Ley de las tres etapas del conocimiento: 1) Aprenderse los datos de memoria 2) Aprenderse los autores de memoria 3) Aprenderse la tesis de memoria (incluye tesis y power point)
¡¡Buen tiempo y buena mar para quienes aún están en la travesía!!
PERMITIDA LA REPRODUCCIÓN TOTAL O PARCIAL DE ESTE DOCUMENTO.
Sugerencias, correcciones y comentarios a adriannagomez@yahoo.com, rilinare@yahoo.es [1] Investigación desarrollada en el Centro Raval, Sant Vicenc 25 2a 5a, durante los años de 2004 y 2005. 11/20/2007 Canción ObviaEscogí la sombra de este árbol para
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